33 Pasos. PASO 21: Dedicar Tu Vida Al Camino Sagrado

No somos una orden religiosa o un ashram; somos gente ordinaria. Un tipo trabaja en publicidad, otro es conferenciante -ese soy yo- otro trabaja en el garaje local o en cualquier cosa. Somos sólo gente ordinaria, reunidos, mostrando nuestro respeto por el otro, por nuestro planeta, y nuestra evolución, de modo sagrado.

Me gusta crear un sentido de lo sagrado donde quiera que voy. Pequeñas cosas. No sobreactúo. Por ejemplo, si estoy en un hotel, saco una bandera con un símbolo sagrado de mi bolsa y la pongo en el cuarto de hotel. Puedo encender una pequeña vela y situarla al lado de la bandera. Antes de salir a mis asuntos por la mañana, me detengo y me arrodillo ante la bandera y digo algunas frases sagradas. Puede que vaya a enviar algo, a una conferencia, a una reunión, o al banco. Así que lo reviso en mi mente y visualizo las cosas saliendo bien. Lo que digo es:

Estoy en el mundo del ego, haciendo cosas del ego, ganándome la vida, y reuniéndome con el director del banco, pero estos actos mundanos son sagrados para mí.

Ver tu vida como algo sagrado no es más que desarrollar esa actitud y tener un lugar que puedas llamar propio. Una habitación pequeña en la casa, o incluso una parte de una habitación pequeña es suficiente. En esa habitación situarás tus objetos sagrados- la Biblia, el Tao, o algo que haya sido escrito y que sientes que tiene valor. Haces del lugar elegido un altar al Yo interior. Entonces actúas durante el día viendo al Ser interior como sagrado, viendo a este planeta como sagrado.

De la sacralidad y la humildad surge un sentido natural de gratitud. Por tanto

tómate tiempo para ser agradecido.

Es bello y humilde serlo. Se convierte en una afirmación que dice:

Estoy al mando. Soy eterno. No tengo prisa. Este es un bello viaje. Con todas sus subidas y bajadas, es, con todo, hermoso.

Alineándote con el amino sagrado te alineas con tu Yo infinito. Desarrolla lo sagrado en todo lo que hagas. Concéntrate en las cosas que haces. Lavar el coche puede ser sagrado si haces de lavar el coche una oración. Si sólo lo friegas con algo de jabón y agua, puede ser un aburrimiento. Pero si lo haces sagrado, y allí está el cubo, y allí está el cepillo, y allí está el jabón y aquí el trapo, y todo está alineado, te dedicas a ese ritual auto impuesto llamado lavar el coche. El acto se convierte en una oración a través de la cual reconoces y aceptas a Dios y tu viaje humano. En consecuencia,

convierte tu vida de mundana y sin sentido en sagrada y santa, y conságrala al camino sagrado.

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