Llave Maestra. Parte Doce. Introducción
La Parte Doce va incluida aquí. En el cuarto párrafo, usted encontrará la siguiente frase:
Usted primero debe tener el conocimiento de su poder; segundo, el valor de atreverse; tercero, la fe para conseguirlo.
Si usted se concentra en los pensamientos que le entregamos, si les entrega su atención entera, encontrará un mundo de significados en cada frase, y atraerá hacia usted otros pensamientos en armonía con ellos, y muy pronto aprehenderá el significado completo del conocimiento vital sobre el que se está concentrando.
El conocimiento no se aplica a sí mismo; nosotros como individuos debemos de hacer la aplicación, y la aplicación consiste en fertilizar el pensamiento con un propósito vivo.
Con el tiempo y el pensamiento que muchas personas desperdician en esfuerzos sin dirección conseguirían maravillas si estuvieran dirigidos adecuadamente hacia algún objetivo especial a la vista. A fin de hacer esto, es necesario centrar su fuerza mental en un pensamiento específico y mantenerla ahí, hasta que se excluyan todos los otros pensamientos. Si alguna vez ha mirado usted a través de la mirilla de una cámara, habrá encontrado que cuando el objetivo no se enfoca adecuadamente, la impresión es indistinta y probablemente borrosa; pero cuando se logra el enfoque adecuado, la impresión es clara y definida. Esto ilustra el poder de la concentración. A menos que pueda concentrarse en el objeto que tiene a la vista, usted no tendrá sino un contorno vago, indiferente, impreciso y borroso de su ideal, y el resultado que obtendrá será acorde con su imagen mental.
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