Llave Maestra. Parte Diecisiete. Introducción
La clase de Deidad que un hombre, consciente o inconscientemente, adora, indica el nivel intelectual del adorador.
Pregunte de Dios a un Indio, y él le describirá a un poderoso Jefe de una tribu gloriosa. Pregunte de Dios un pagano, y él le hablará de un Dios del fuego, Dios del agua, Un Dios de esto, y aquello otro.
Pregunte de Dios a un Israelita, y él le hablará del Dios de Moisés, que concibió conveniente gobernar por medio de medidas coactivas; de ahí, los diez mandamientos. O de Joshua, que condujo a los Israelitas en batalla, confiscó propiedades, asesino a los prisioneros, y asolo a las ciudades.
Los llamados paganos hicieron “imágenes” de sus Dioses, a los que acostumbraban adorar, pero entre más inteligentes, por lo menos, estas imágenes fueron puntos de apoyo visibles que les permitieron concentrarse mentalmente en las cualidades que deseaban exteriorizar en sus vidas.
Nosotros en el siglo XX adoramos en teoría a un Dios de Amor, pero en la práctica hacemos “Ídolos” de: “la riqueza”, “el poder”, “la moda”, “la costumbre” y “la facilidad”, “caemos” ante ellos y los adoramos. Nos concentramos en ellos y de ese modo se materializan en nuestras vidas.
El estudiante que domina el contenido de la parte diecisiete no confundirá los símbolos con la realidad; estará más interesado en las causas que en los efectos. Se concentrará en las realidades de la vida, y entonces no estará decepcionado de los resultados.
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