M D… -¿Crees qué un deseo, no tiene vida?
C… -¡Lo dudo, a no ser qué tengas un motivo!
No respondió, pero se retiro diciendo:
M D… – ¡Tengo vida, tengo vida!
C… Y la pequeña intrusa, logró desvelarme.
Había logrado despertar mi curiosidad, la noche siguiente, supe, que volvería y por cierto no me equivoqué.
La voz del deseo debía saberlo, sin siquiera nombrarme comenzó a tararear.
“Orgullosa de haber ganado terreno”.
Resignada, le pregunto:
¿Con qué vienes hoy?
M D… -¡Mejor pregunta, con quién vengo!
C… -Así, es otra cosa.
¿De quién se trata, acaso es mi inspiración?
¡De así ser, me levanto!
Ya en el quincho, tuvo lugar la presentación.
La voz del deseo, dijo a su acompañante:
M D… -¡Mejor, te presentas vos mismo!
C… Miraba a mí alrededor, sin ver a nadie.
Hasta que escucho una voz, tan angelical como firme.
Á… -¡HOLA MAMÁ!
C… Sabiendo que no era la voz de nuestro hijo fallecido, pregunto:
-¿Cómo “mamá”, quién eres?
Á… -¡El hijo que no has querido traer a este mundo!
¿Te acuerdas?
¡HACE EXACTAMENTE, CUARENTA Y DOS AÑOS!
C… -¡Cómo no recordarlo, me lo he reprochado siempre!
Cuando te anunciaste, tu hermano tenía nueve meses.
Y no soportaba la convivencia con los abuelos.
Mi desesperación, me llevó a realizar esfuerzos increíbles.
Levante objetos pesados.
¡He brincado cómo loca! “Para…que…no…nacieras”
¡Perdóname hijo!
Á… -¡Lo se, por eso me fui!
Deseaba vivir, pero no, en esas circunstancias.
¡No, sin el amor de mi madre!
C… -¡Lo entiendo hijo!
¿Sabes?
“Por esos años, no amaba…ni mi propia vida”.
¿Pero cómo es que apareces en mi vida, luego de tantos años?
¡Por supuesto, con todo tú derecho!
Á… -”¿Alguna vez, me has llamado?”
C… -Es verdad, no lo hice, de vos, sólo supe que me has convertido en culpable.
Nunca he dejado de pedir a “Dios” perdón por tú causa.
Á… -¡Lo se, a “Dios”, pero no a mí!
C… -¿Vos me escuchabas?
Á… -”Allá se escucha todo, pero a mi, ni me has nombrado”.
Recuerdo hace unos días, en tú siesta, fue la primera vez que te escuché pensar:
¡Hijo mío, tan chiquito, no eras nacido, pero tú vida tenía un destino, que yo trunque!
“Nunca se me ha ocurrido hablar con vos”.
¡Te ruego sí me escuchas, me hagas saber, sí me has perdonado!
C… -Cómo no recordarlo, se, que toda vida tiene su misión.
¿Me dirás cuál hubiera sido la tuya?
Á… -¡Me encuentro aquí, para cumplirla!
C… -¡Deseo saberlo hijo!
Á… -Mi destino es, ser protagonista de tú segundo libro.
¿De haber nacido, no sería acaso tú segundo hijo?
¡Pues aquí estoy, para tener la vida que mi destino marco!
“No te culpes mamá, sí me hubieras dado vida en ese momento, no la tendría hoy en este personaje”
C… -¡Me asombras!
¿Cómo puedes ser tan maduro, sin siquiera haber nacido?
Á… -Madre:
¿Crees que en el cielo no pasan los años, como aquí?
¡Y no pasan en vano!
Los ángeles trabajamos, evolucionamos siempre.






Gracias Romina, soy feliz de saber que has “sentido” la presencia de Ángel, ya que su misión es ser “visible” en el corazón del lector.
que angel mas dulce y bueno…. que lindo es sentirlo cerca…, me emocione. segui asi katty. un beso y un abrazo fuerte!!!