Hoy veintiseis de febrero del año 2003, me encuentro levantada buscando tareas y realizándolas, son las dos de la mañana, y pienso por qué quiero quedarme levantada hasta las cuatro y treinta cinco que, es la hora que nuestro hijo, transcendió a esa nueva vida. La única respuesta que me doy es que tal vez quiero con esto calmar mi sentimiento de culpa, por no haber estado con él cuando ocurrió.
Pero sé que la culpa no sirve de nada, y más sabiendo que uno ha procedido en la vida lo más honradamente que pudo y entonces busco una segunda pregunta, y me digo,
¿no es que me falta comunicarme contigo lector, para hacerte saber qué es para Cati el amor?
He escuchado muchos conceptos sobre el tema y con muy buenos fundamentos, me han dicho, que el amor es un aprendizaje que nunca termina. Y vale.
Me han dicho que el amor es un sentimiento y vale. Personalmente, pensé siempre que el amor es responsabilidad, o sea si amas a alguien quieres cuidarlo en la medida que puedas, y el otro te demuestra que tu le haces falta y vale.
Pero hace poco tiempo escuché a un profesor amigo, describir la palabra compasión.
Dijo:
Tengan en cuenta que no significa lástima, sino sentir con el otro.
Y para mí vale más, ensamblar la compasión con los seres que amo, que cualquier otra manifestación de mis sentires, pues me he dado cuenta, que el verdadero amor es el que te hace sentir feliz porque el ser que amas lo es y sentirse desdichado cuando él sufre, en definitiva, he reflexionado hoy a estas horas, y por supuesto comparando, mis más grandes momentos de dolor por él, que como ya te he contado fueron terribles, por verlo sufrir con sus dolores y tratamientos tortuosos.
Y no sumo a estos el momento de su partida por que fue más positivo saber que ya no sufriría más, que mi dolor de haberlo perdido, pero hoy comparo, mi dolor por el dolor de su cuerpo sufriente, fue grande, pero, recuerdo, el día más amargo de mi vida ¿sabés cuándo ocurrió?
El corría en Cross. Algunos premios ganó y fuimos felices.
Después enfermó. En una etapa de recuperación, preparó su moto, se preparó e invitó a sus amigos y a todos nosotros, y nos dijo que volvería a correr.
Fuimos todos al circuito, creo que a todos nos debe haber ocurrido lo mismo.
Estábamos subidos mentalmente con él en su moto. Solo dio unas vueltas, para ver si podía saltar.
Cuando vio que no podía, pasó de nuestro lado, detrás del alambrado, y vio correr a los otros, que tenían salud.
Lo vi en sus ojos, encontré a un niño, frente a una heladería, muerto de sed, y sin una moneda para su helado, era su alma la que sufría y la mía también.
Sé que ese día sufrí más que cuando murió.
No sé qué razón encontraras a este pequeño libro…..
Pero te cuento, cuál es la mía.
El deseo más grande de la vida que aún me queda, es que este libro trascienda al mundo entero.
Él estará en su moto en la tapa, así verá cumplido su sueño, este hijo maravilloso y esta madre que tiene vocación de madre hasta después de la muerte…
De vos depende… si hablás bien de mí, recuerda que gracias a vos en el cielo, hay un ángel que corre su mejor carrera….
Néstor (Pilito) Iglesias.
Hijo
El recuerdo de tu vida….
es el misil
que mató… mi muerte
mamá
Fin del libro






Gracias Milagil, es para mi un gran honor ver publicado mi libro en esta web y un sueño cumplido con mayor dimensión de lo esperado.
Como dices, cuando somos concientes que la verdadera fuente está en nosotros, hemos descubierto el gran secreto de la vida.
Somos lo que decidimos Ser.
Gracias Charles Haanel por haber dado al Universo la espléndida “Llave maestra” y a vos Milagil por publicarla – Kathy
Kathy Piazzolla,
Felicidades por tu maravillosa obra y gracias por publicarla para que todos la podamos disfrutar.
Estoy segura que tendrás muchos éxitos como escritora y como persona.
Cuando encontramos la verdadera fuente ocurren grandes cosas, para algunos increibles, pero ya sabemos que ante nuestro Verdadero Ser todo es posible.