Te quiero

Casi inmediatamente, salí de allí al pasillo a llorar amargamente, pero ciega, no quise preguntar a nadie sobre sus posiblidades de vida. Cansé a todos los médicos y enfermeras del Hospital, durante casi siete años, ese día…..no pregunté absolutamente nada y  me vine a casa a dormir….

El falleció a las cuatro y treinta y cinco de la madrugada, sonó el teléfono y no lo escuchamos. A las seis y cuarenta y cinco suena otra vez. Estaba despierta.

Una enfermera me dice,

Señora la llamamos a esa hora pero nos contestó el contestador.
Dice el médico que pase por el Hospital.

Tampoco pregunté más. No sé de dónde saqué tanta calma, le dije a mi esposo, que  para nada bueno nos habían llamado. O nuestro hijo agoniza o ya no está.

Estate calmo, prepará el mate, me daré una ducha para que no suba mi presión. El dijo de  acompañarme,

¿Cómo vas a ir sola?

Le dije que pasara lo que pasara tenía que cuidar su salud. Noté no estar arrebatada, tampoco inerte, actuaba como una autómata. A la media hora estaba en el Hospital, entro a terapia cuando veo la cama de mi hijo ocupada por otra persona, no necesité saber más.

Busqué a la doctora de turno y le increpé diciendo:

¿Mi hijo murió?
Sí, señora, dijo ella.

A lo cual respondí.

Lo cuidé tantos años y murió solo….
No señora, agregó, murió con todos nosotros

Me asombraba de mi inercia, no sé si era mi paz, pero no podía ni siquiera llorar. Pregunté cuánto habrá sufrido para morir, si no podía respirar ni con los aparatos.

Pobre hijo mío.

A lo cual la doctora replicó, -“Quédese en paz señora, no lo dejamos sufrir, cuando el  respirador está al máximo y no alcanza, los dormimos para que pasen de un sueño a otro.

Le pregunté si estaba en la morgue. Me asintió.

Emprendí el camino hacia ese lugar, y me detuve antes de entrar. Fijate que cambió en  mí, supe que me haría mal verlo allí, tal vez entre otros, y resolví volverme a casa y después de darles por supuesto la noticia a todos, mis otros maravillosos hijos, dijeron:

Mamá, ahora lo haremos nosotros, vos diste a nuestro hermano hasta tu último aliento,  ya no te necesita.

Supe que tenían razón.

Le hicimos poner su ropa de correr en moto y parecía que solo dormía… había una  expresión de paz en él.

Tuvo muchos amigos….pero solo dos amigos desde su infancia, Rubén y Alberto.

Ellos en vida de mi hijo no fueron amigos entre sí….

Pienso que los dos tuvieron celos pues querían ser el más….Cuando los vi llorando  juntos y abrazados, me acerqué y les dije….si no sabían que a los dos quiso por igual, no podría haber elegido a uno de ustedes.

Quiero agregar que soy amiga de la muerte.

Porque el ser humano al llegar a ella, ha evolucionado, en Energía e Inteligencia y ha  cumplido con su Ley de Polaridad desde que nació.

Soy Amiga de la Muerte, porque llevó a todos mis seres queridos, que estando enfermos,  sufrían y también a todos los sufrientes de la humanidad, y porque no a todos los animalitos que están viejos o enfermos y también a las plantas que nadie cuida.

Pero, ¿cuándo descubro que soy amiga de la muerte? Cuando se llevó a nuestro amado  hijo Néstitor, y gracias a ella no lo vemos sufrir más.

Pero amo la muerte, porque en ella vive nuestro hijo, y estoy segura que con el carácter  de él, tan obstinado, ya la debe de haber convencido para que ella no sea tan tétrica  para nadie.

Y vos lector, no le temas que cuando te toque llegar a esa casa…. encontrarás en ella………

A tu mejor amigo

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